{"id":29314,"date":"2016-07-07T17:08:00","date_gmt":"2016-07-07T17:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/194.35.43.170\/~aitamenninueva\/?post_type=articulo&#038;p=29314"},"modified":"2023-01-29T11:44:15","modified_gmt":"2023-01-29T11:44:15","slug":"entender-el-duelo-y-su-tratamiento","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/articulo\/entender-el-duelo-y-su-tratamiento\/","title":{"rendered":"Entender el duelo y su tratamiento"},"content":{"rendered":"\r\n<h2>Entender el duelo<\/h2>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">El paradigma del duelo se asocia normalmente al per\u00edodo posterior a la muerte de alguien. Podr\u00edamos entenderlo como una situaci\u00f3n transitoria relacionada con los sentimientos vinculados a dicha p\u00e9rdida y el aprendizaje de una nueva manera de vivir sin la persona fallecida.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">En muchas ocasiones es la primera vez \u00a0que nos enfrentamos a esta situaci\u00f3n. Con frecuencia se trata del fallecimiento de personas a quienes hemos estado vinculados durante mucho tiempo (padres, hermanas\/os, pareja, hijas\/os). Puede que incluso toda nuestra vida se haya organizado en torno a esa persona querida, que pas\u00e1ramos mucho tiempo con ella o incluso que hubi\u00e9ramos renunciado a parcelas propias de nuestra vida\u00a0para volcarnos en una vida en com\u00fan con esta persona que ahora ha desaparecido.\u00a0<\/p>\r\n<h3>Peque\u00f1os duelos<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, a lo largo de nuestra existencia hacemos muchos duelos y no s\u00f3lo cuando alguien cercano fallece.\u00a0<b><strong>El proceso de la vida es un proceso continuado de apertura a nuevas experiencias pero tambi\u00e9n de p\u00e9rdidas o fases que terminan y se cierran<\/strong><\/b>. El aprendizaje a vivir estos peque\u00f1os duelos tambi\u00e9n nos capacita para poder afrontar saludablemente los duelos m\u00e1s importantes de nuestras vidas. Desde ni\u00f1os aprendemos a hacer peque\u00f1os duelos, que normalmente se van haciendo m\u00e1s complejos a medida que crecemos. Si nuestros padres no nos dan esa oportunidad (por ejemplo cuando se muere un pececillo y nos compran otro exactamente igual para que no nos demos cuenta y no lloremos), nos est\u00e1n privando de este aprendizaje progresivo a tolerar la tristeza y la p\u00e9rdida.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n en la vida nos enfrentamos a p\u00e9rdidas que no lo parecen (frustraciones), cuando \u201cperdemos\u201d algo que no hemos llegado nunca a tener o conseguir.\u00a0<i><em style=\"font-weight: inherit;\">Por ejemplo cuando pensamos en un proyecto, un plan, una ilusi\u00f3n referente a diversos aspectos de la vida (profesional, tener hijos, una casa, casarnos, el tipo de persona con la que nos gustar\u00eda estar, un coche, ir a Nueva York, etc.) le dedicamos tiempo pensando, buscando, inform\u00e1ndonos, preguntando, charlando, compartiendo y haciendo esfuerzos de diverso tipo para lograr encaminar nuestra vida en esa direcci\u00f3n. Cuando las circunstancias vitales cambian, puede ser a nivel econ\u00f3mico (tengo que emplear dinero en algo imprevisto), vivencial (tengo que dedicar m\u00e1s tiempo de lo previsto al trabajo o al cuidado de alguien) o circunstancial (me cambian de lugar, horario, puesto de trabajo) nos encontramos con que no podemos concluir los proyectos iniciados, a los que hab\u00edamos dedicado una cantidad de energ\u00eda.\u00a0<\/em><\/i>En esos momentos tenemos que paralizar temporalmente dichos proyecto o incluso tenemos que renunciar indefinida o definitivamente a ellos.<\/p>\r\n<h3>La relaci\u00f3n con el mundo<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para entender el proceso de duelo, es fundamental entender c\u00f3mo establecemos relaciones con el mundo, con las personas y los objetos.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Debemos explicar, en primer lugar, que las relaciones o v\u00ednculos que establecemos no se basan s\u00f3lo en lo que las cosas o personas nos dan o son, sino que mayoritariamente\u00a0 est\u00e1n constituidas por la imagen interna que tenemos de ellas. As\u00ed, me puedo relacionar con cosas que en m\u00ed representan mucho m\u00e1s que la propia utilidad del objeto, esa imagen o representaci\u00f3n interna por m\u00ed elaborada de ese objeto de mi amor, que es con la que en realidad me relaciono. Es una imagen cargada o investida de muchos m\u00e1s significados y que para m\u00ed transciende su realidad objetiva.\u00a0<i><em style=\"font-weight: inherit;\">Por ejemplo, una taza de desayuno es un objeto de utilidad obvia, como as\u00ed la puede ver alguien que viene a mi casa a visitarnos; pero la taza de desayuno que compr\u00e9 en Par\u00eds cuando viaj\u00e9 por primera vez con mi pareja significa mucho m\u00e1s para m\u00ed que algo que me permite desayunar por las ma\u00f1anas o que es de un color que me agrada; cada vez que la uso con un poco de serenidad y consciencia, a la vez empleo un poco de energ\u00eda ps\u00edquica en forma de recuerdos, afectos e incluso enso\u00f1aciones, si por ejemplo imagino que volver\u00e9 all\u00ed con mis hijos alg\u00fan d\u00eda.<\/em><\/i><\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este proceso lo hacemos desde nuestra infancia, de forma que vamos confiriendo de valor a muchos objetos, lugares y personas de nuestra vida. Vamos elaborando un mapa de la realidad configurado con multitud de representaciones internas de esa realidad externa con la que nos relacionamos. Pienso que ese mapa obedece a una fotograf\u00eda objetiva de la realidad, pero en realidad est\u00e1 te\u00f1ida, ba\u00f1ada, pintada de todas esas impresiones emocionales, pasadas o futuras, que me suscita dicha realidad por ser yo como soy o haber tenido las experiencias que he tenido con dichos objetos, lugares o personas.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Una forma muy habitual de elaborar dichas representaciones es asignarles cualidades que parecen estar presentes, que en realidad deseamos que est\u00e9n presentes y con frecuencia idealizamos dichos objetos de amor: el primer ejemplo obvio que idealizamos es nuestra madre y nuestro padre.<\/p>\r\n<p>En segundo lugar podemos explicar que las relaciones con todo objeto suponen una inversi\u00f3n de energ\u00eda ps\u00edquica en forma de atenci\u00f3n, pensamientos, imaginaci\u00f3n, tiempo que dedico a hacerlo, etc. Cuando hago ese gasto me estoy desprendiendo de una parte de la energ\u00eda ps\u00edquica propia y por tanto me vac\u00edo un poco y noto que me falta algo. Esa parte que me falta me hace sentirme incompleto y me mueve (es la motivaci\u00f3n) a intentar llenarlo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n: por ejemplo planificar\u00e9 el viaje a Par\u00eds donde compr\u00e9 la taza anteriormente, ahorrar\u00e9 el dinero correspondiente y lo har\u00e9. Cuando voy de nuevo, me alimento y recupero aquella energ\u00eda que inicialmente perd\u00ed. Ahora bien, esa energ\u00eda que me vuelve no es exactamente la misma, sino que est\u00e1 transformada porque la obtengo de otras personas o lugares que no son yo mismo; de esta manera crezco tanto en cantidad como en cualidad. He aprendido, me he enriquecido.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este proceso es mucho m\u00e1s intenso y rico cuando las relaciones las establecemos con otras personas. Les doy parte de mis pensamientos, tiempo, fantas\u00edas y comportamientos pero me vuelven sus comportamientos, pensamientos y tiempo transformados en energ\u00eda enriquecida por su punto de vista. Grosso modo es nuestro proceso de crecimiento personal a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con el mundo y las personas.\u00a0<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Se\u00f1alar que por el contrario, cuando una persona no invierte su energ\u00eda en relacionarse con nada o nadie de su entorno, la persona no crece y con el tiempo decrece, pues se centra y enzarza en el universo de s\u00ed mismo. Finalmente se amarga y muere, al menos emocionalmente. Por eso el que se entrega a los dem\u00e1s crece y el que se defiende de los dem\u00e1s, el que los teme, el que teme perder cosas y las guarda, el ego\u00edsta, se acaba amargando y poco a poco destruyendo.<\/p>\r\n<h3>Energ\u00eda ps\u00edquica<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">A la luz de lo explicado,\u00a0<b><strong>el duelo ahora podemos describirlo como ese proceso de p\u00e9rdida o ausencia de esa energ\u00eda ps\u00edquica de la que nos hab\u00edamos vaciado y hab\u00edamos invertido en el proyecto o persona que ya no regresa<\/strong><\/b>. Entonces \u00a0empezamos a sentir el vac\u00edo, la sensaci\u00f3n de que algo nos falta. Como nos hemos desecho de algo que era nuestro, que ahora nos falta, nos sentimos incompletos y aparece la tristeza por esa parte propia que hemos perdido. Cuando estamos en duelo pensamos en lo perdido pero tambi\u00e9n en la parte nuestra que hemos perdido. Lloro por el otro y tambi\u00e9n por m\u00ed, porque estoy incompleto y dudo de si en un futuro ser\u00e9 capaz de llenar ese hueco que ha quedado vacante.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">A lo largo del proceso de duelo vamos asumiendo que no vamos a poder rellenar el hueco con la misma fuente de energ\u00eda que antes. Evidentemente esta es una met\u00e1fora cuantitativa, dado que los \u201cagujeros\u201d que nos quedan, no s\u00f3lo se componen de una cantidad de energ\u00eda, sino que tienen una peque\u00f1a \u201cforma\u201d. As\u00ed, nunca un objeto perdido puede ser sustituido plena y exactamente por otro, aunque llegue a cubrir su espacio globalmente.<\/p>\r\n<p>El duelo ante el fallecimiento de una persona cercana ha sido muy estudiado y es una de las situaciones m\u00e1s duras y dif\u00edciles de afrontar, especialmente si va \u201ccontra natura\u201d, como cuando el cad\u00e1ver est\u00e1 desaparecido en el mar o no se ha identificado el cuerpo o unos padres entierran a un hijo. Parece que el m\u00e1s dif\u00edcil es cuando un hijo se suicida.<\/p>\r\n<h3>Fases del proceso de duelo<\/h3>\r\n<p>El duelo es un proceso progresivo en el que las diversas etapas nos permiten ir cerrando \u201cla herida ps\u00edquica\u201d e ir aprendiendo a vivir redireccionando esa energ\u00eda que sol\u00eda dedicar al \u201cobjeto\u201d perdido y que ahora ya no me vuelve rellenando y enriqueciendo mi mundo ps\u00edquico.<\/p>\r\n<p>Las fases del duelo (negaci\u00f3n, ira, tristeza, negociaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n) me van permitiendo renunciar a esa fuente de satisfacci\u00f3n y crecimiento.<\/p>\r\n<ul>\r\n<li>En la fase de la\u00a0<b><strong>NEGACI\u00d3N<\/strong><\/b>, el psiquismo est\u00e1 confuso y tiene dificultades para pensar en la desaparici\u00f3n de la persona como algo que realmente ha ocurrido.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<ul>\r\n<li>En la fase de\u00a0<b><strong>IRA<\/strong><\/b>, la persona reacciona con rabia ante la p\u00e9rdida, muchas veces hacia quien ha causado la muerte o hacia quien no supo prevenirla o incluso hacia uno mismo,\u00a0 que se cuestiona si no pudo haber hecho algo m\u00e1s (es la culpa).<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<ul>\r\n<li>En la fase de\u00a0<b><strong>TRISTEZA<\/strong><\/b>, la persona experimenta predominantemente el vac\u00edo de la persona ausente y la desesperanza de que no va a recuperar nunca lo que ha perdido.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<ul>\r\n<li>En la fase de\u00a0<b><strong>NEGOCIACI\u00d3N<\/strong><\/b>, la persona se plantea posibilidades de seguir viviendo de otra manera, en ausencia del fallecido.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<ul>\r\n<li>En la fase de\u00a0<b><strong>ACEPTACI\u00d3N<\/strong><\/b>, la persona comienza a vivir de otra manera diferente a como lo hab\u00eda hecho hasta entonces, pudiendo incorporar nuevas relaciones y fuentes de gratificaci\u00f3n para llenar parte del vac\u00edo dejado por la persona fallecida.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<p>No siempre se pasa claramente por todas las fases descritas y en ocasiones se solapan entre ellas. Por ejemplo la tristeza puede estar presente siempre en mayor o menor medida, pero se hace m\u00e1s o menos consciente en un momento concreto.<\/p>\r\n<p>Pasar por todas estas fases es normal y no presupone una enfermedad o proceso patol\u00f3gico alguno.<\/p>\r\n<h2>Tratamiento del duelo<\/h2>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como ya se ha apuntado, el duelo m\u00e1s conocido es el que vivimos tras la muerte de alguien y en \u00e9l experimentamos un \u201cdolor\u201d asociado a dicha p\u00e9rdida. Para acompa\u00f1ar este proceso, todas las culturas desarrollan rituales que lo facilitan desde un punto de vista social, permitiendo que el entorno entienda los comportamientos derivados del mismo y favoreciendo espacios y momentos para apoyar a la persona \u201cdoliente\u201d. En nuestra sociedad, sin embargo, cada vez son menos habituales estos ritos.\u00a0<b><strong>Nos hallamos inmersos en una tendencia a negar la realidad de la muerte<\/strong><\/b>, de nuestra propia muerte, cuya toma de conciencia\u00a0 genera un cierto grado de angustia. La muerte se oculta, se circunscribe a los hospitales para no verla en casa, incluso se suprimen los funerales, atribuy\u00e9ndoles un mero papel de \u201cconvenci\u00f3n social\u201d. Podr\u00edamos afirmar que la sociedad actual camina en una direcci\u00f3n hedonista muy marcada, es decir, de acercamiento a lo que nos proporciona placer y alejamiento de todo lo que nos genera malestar.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es verdad que las Ciencias de la Salud han avanzado en el tratamiento de las enfermedades y en el alivio del sufrimiento como prioridad. \u00bfPara qu\u00e9 sufrir si no es necesario? El dolor, nos dice la Medicina, es un s\u00edntoma que nos ayuda a localizar e identificar la enfermedad; una vez cumplida esa funci\u00f3n es gratuito y se pretende aliviarlo a toda costa. Pero esta filosof\u00eda, v\u00e1lida para el sufrimiento f\u00edsico, no es del todo trasladable al \u201cdolor emocional\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el psiquismo humano,\u00a0<b><strong>el dolor por la p\u00e9rdida de alguien que se produce en el duelo supone un elemento dinamizador del psiquismo que permite atravesar las fases del duelo (negaci\u00f3n, ira, tristeza, negociaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n) con \u00e9xito<\/strong><\/b>. Al final de este proceso, el psiquismo aprende a vivir de otra manera en ausencia de la persona fallecida, con nuevos recursos personales que implican, por tanto, un proceso de crecimiento y aprendizaje vital.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\"><b><strong>Pero esa tendencia del ser humano de b\u00fasqueda del placer (hedonismo) nos lleva a veces a recurrir de manera desproporcionada a estrategias de evitaci\u00f3n del sufrimiento<\/strong><\/b>. Por ejemplo, no pensar en ning\u00fan momento en ello (\u201c<i><em style=\"font-weight: inherit;\">no quiero hablar de ello<\/em><\/i>\u201d), no hablar con nadie del tema (\u201c<i><em style=\"font-weight: inherit;\">no quiero hacer sufrir a otros con mis problemas<\/em><\/i>\u201d), estar permanentemente ocupado en otra cosa (\u201c<i><em style=\"font-weight: inherit;\">me vuelco en el trabajo y nada m\u00e1s<\/em><\/i>\u201d) o tomar medicaci\u00f3n en exceso (\u201c<i><em style=\"font-weight: inherit;\">si estoy dormido, no sufro y nada me importa<\/em><\/i>\u201d).<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">El estudio del psiquismo nos revela, sin embargo, que recurrir desproporcionadamente a estas estrategias\u00a0<b><strong>impide aprender a tolerar la frustraci\u00f3n, la tristeza o a manejar la rabia<\/strong><\/b>. Corremos el riesgo de no aprender a vivir con ese dolor y as\u00ed no poder adaptarnos a la nueva situaci\u00f3n.<b><strong>\u00a0Hay estudios epidemiol\u00f3gicos que apuntan como uno de los factores explicativos del incremento de suicidios en las sociedades modernas precisamente la facilidad en conseguirlo todo y, por tanto, la cada vez menor capacidad para tolerar las frustraciones<\/strong><\/b>. Personas que a lo largo de su vida han obtenido f\u00e1cil y r\u00e1pidamente las cosas, acumulan historial de \u00e9xitos y logros personales y profesionales. Cuando se enfrentan a una gran p\u00e9rdida, no pueden tolerar la frustraci\u00f3n, la tristeza\u00a0 y la desesperanza que supone, y acaban optando por<i><em style=\"font-weight: inherit;\">\u00a0\u201cterminar con todo\u201d.<\/em><\/i><\/p>\r\n<h3>El duelo como respuesta normal<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\"><b><strong>Cuando una persona est\u00e1 en duelo experimenta un malestar que se manifiesta en diversas alteraciones comportamentales<\/strong><\/b>. Es normal estar afectado y ver alterada nuestra vida, pero mientras estas interferencias no sean graves, no se pueden considerar \u201cs\u00edntomas\u201d de enfermedad. Por ejemplo, dormir menos que lo habitual, tener menos ganas de hacer cosas, tener ganas de llorar, emocionarse m\u00e1s frecuentemente, estar irritable, pensar en morirse para reunirse con quien ha fallecido en alguna ocasi\u00f3n, confundir por la calle a alguien con ella o incluso creer haber escuchado su voz en casa de forma ocasional, son reacciones consideradas normales en el proceso de duelo. Esta persona NO est\u00e1 enferma. NO tiene s\u00edntomas. Est\u00e1 TRISTE, pero no DEPRIMIDA. Tiene REACCIONES NORMALES A CIRCUNSTANCIAS POCO HABITUALES.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Normalmente los duelos se superan aplicando nuevas estrategias de funcionamiento que no hab\u00edamos puesto en pr\u00e1ctica anteriormente. Ponemos entonces en marcha recursos personales que nos permiten afrontar situaciones nuevas o desconocidas y lo hacemos tambi\u00e9n con el apoyo de personas de nuestro c\u00edrculo social y familiar.<b><strong>\u00a0Es positivo aprender a vivir en esta nueva situaci\u00f3n abord\u00e1ndola con los recursos personales propios como v\u00eda para regresar a la salud y al crecimiento personal.<\/strong><\/b><\/p>\r\n<h3>Cu\u00e1nto dura un duelo<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">Se habla de plazos en torno a un a\u00f1o o a\u00f1o y medio, pero a la mayor\u00eda de las personas que han pasado por esta circunstancia refieren que esta cifra se les queda corta. \u00bfPor qu\u00e9 entonces se habla de un a\u00f1o? Porque el primer a\u00f1o de ausencia del fallecido es el per\u00edodo m\u00e1s dif\u00edcil; cada fecha del calendario a la que nos enfrentamos a partir de la muerte de la persona querida\u00a0es una ocasi\u00f3n nueva en la que la echamos de menos, y no sabemos vivirla sin la persona fallecida (cumplea\u00f1os, aniversarios, festividades familiares, acontecimientos significativos que ocurren). Este dolor sin embargo se va amortiguando a partir del segundo a\u00f1o, en que podemos recordar c\u00f3mo afrontamos, al menos una vez, dicha fecha o acontecimiento solos o apoyados en otros recursos propios sin el fallecido.<\/p>\r\n<h3>\u00bfEs necesario tratamiento para el duelo?<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">El ser humano ha vivido toda su historia sin tratamientos para los duelos. Los ha vivido apoy\u00e1ndose en su entorno familiar y social, y desarrollando mecanismos propios de adaptaci\u00f3n progresiva a la nueva situaci\u00f3n. Pero si valoramos este sufrimiento como \u201cinsoportable\u201d corremos entonces el riesgo de querer \u201caliviar a cualquier precio\u201d este dolor recurriendo a todos los medios posibles. Corremos entonces el riesgo de perder autonom\u00eda y pasar a depender de los tratamientos para superarlo, cuando no siempre es necesario; es el riesgo de \u201cpsiquiatrizar\u201d y \u201cpsicologizar\u201d los sufrimientos propios de la vida.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\"><b><strong>El proceso de duelo es normal o no, dependiendo del grado de desajuste que genere (s\u00edntomas) y del tiempo que dure (evoluci\u00f3n).<\/strong><\/b>\u00a0As\u00ed, hay s\u00edntomas cuya aparici\u00f3n nos alerta de estar desarrollando una depresi\u00f3n (ideaci\u00f3n suicida, encamamiento, aislamiento social, llanto continuado, etc.) y otras veces las reacciones se estancan y no evolucionan suficientemente con el tiempo.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\"><b><strong>Cuando estas alteraciones en nuestro comportamiento no remiten de manera suficiente con el tiempo (insomnio, pesadillas, llanto incoercible, etc.) puede ser necesaria la ayuda puntual (por ejemplo de un f\u00e1rmaco para dormir) o bien articular tratamientos m\u00e1s espec\u00edficos si aparece, por ejemplo una depresi\u00f3n (que es distinta de la tristeza, normal en todo duelo). Hablamos de los tratamientos psicofarmacol\u00f3gicos y psicoterap\u00e9uticos.<\/strong><\/b><\/p>\r\n<h3>Tipos de tratamiento para el duelo complicado<\/h3>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la mayor parte de los trastornos mentales, los tratamientos combinados, psiqui\u00e1tricos y psicoterap\u00e9uticos son los m\u00e1s eficaces. En el caso de los duelos complicados o congelados, tambi\u00e9n.<\/p>\r\n<p>La medicaci\u00f3n aporta la mitigaci\u00f3n de los principales s\u00edntomas (angustia, depresi\u00f3n) mejorando los procesos mentales y de comportamiento. La psicoterapia permite elaborar m\u00e1s conscientemente la p\u00e9rdida en relaci\u00f3n a la propia historia vital y los valores propios, ayudando adem\u00e1s en la b\u00fasqueda de recursos personales aut\u00f3nomos para afrontar la p\u00e9rdida y facilitando el paso por las anteriormente mencionadas fases del duelo, hasta llegar a la restauraci\u00f3n del estado de salud mental.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\">En ocasiones, la sola toma de medicaci\u00f3n permite que la persona encuentre por s\u00ed sola los recursos personales necesarios para superar el duelo. En otras ocasiones, la psicoterapia exclusivamente permite a la persona integrar la p\u00e9rdida de forma suficiente para que los s\u00edntomas remitan.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400;\"><b><strong>Qu\u00e9 tratamiento instaurar en cada momento y con qu\u00e9 frecuencia es una valoraci\u00f3n individualizada que corresponde realizar al profesional en cada momento.<\/strong><\/b><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"entry-summary\">\nEntender el duelo El paradigma del duelo se asocia normalmente al per\u00edodo posterior a la muerte de alguien. 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