{"id":56490,"date":"2018-04-09T20:06:48","date_gmt":"2018-04-09T20:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/194.35.43.170\/~aitamenninueva\/?post_type=articulo&#038;p=56490"},"modified":"2022-11-28T20:30:51","modified_gmt":"2022-11-28T20:30:51","slug":"los-duelos-en-la-madurez","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/articulo\/los-duelos-en-la-madurez\/","title":{"rendered":"Los duelos en la madurez"},"content":{"rendered":"<p>Como continuaci\u00f3n al abordaje del duelo en mi anterior art\u00edculo (<a href=\"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/articulo\/entender-el-duelo-y-su-tratamiento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Entender el duelo y su tratamiento<\/a>) quisiera profundizar en otra dimensi\u00f3n del concepto de duelo que convive con nosotros.<\/p>\n<p>Tal y como dec\u00eda en los textos anteriores, en contra de la creencia com\u00fan, el duelo no s\u00f3lo hace referencia a la muerte de una persona querida sino a\u00a0<b>cualquier p\u00e9rdida en general<\/b>, como objetos, relaciones, estatus e incluso de valores y creencias personales. La clave para entender el duelo es entenderlo como la p\u00e9rdida de cualquier v\u00ednculo que nos resultaba gratificante. Estos v\u00ednculos tambi\u00e9n pueden ser variados: intelectuales (cuando intercambiamos conocimientos, datos, objetivos), emocionales (en la familia y pareja intercambiamos sentimientos, motivaciones) o incluso en el pensamiento (dedicar energ\u00eda imaginando, planificando o fantaseando con alg\u00fan proyecto futuro).<\/p>\n<h2>Nuestros \u2018mapas internos\u2019<\/h2>\n<p>Dado que no podemos vivir en la permanente vivencia de incertidumbre ante situaciones distintas o constantemente nuevas, necesitamos clasificar, categorizar, abstraer conclusiones generales del mundo; de sus normas, reglas y din\u00e1micas, para as\u00ed poder economizar nuestras energ\u00edas y ser capaz de resolver en menos tiempo toda la variedad de problemas que nos encontramos, tanto a nivel objetivo como relacional. Estos modos b\u00e1sicos de funcionar, leyes y categorizaciones funcionan a modo de \u2018<b>mapas internos<\/b>\u2019 que, al igual que los mapas geogr\u00e1ficos o de carreteras, nos gu\u00edan en la ruta m\u00e1s adecuada para cumplimentar nuestro \u2018viaje\u2019 de la vida, facilit\u00e1ndonos la llegada a nuestros objetivos. Al igual que con los mapas geogr\u00e1ficos o los navegadores, si dispongo de un mapa inexacto, incompleto, equivocado o elaborado sin medidas objetivas, la posibilidad de errar en mi trayecto aumenta y finalmente se dificulta sobremanera llegar a mi \u2018destino\u2019.<\/p>\n<p>Pues bien, estos \u2018mapas internos\u2019, se trazan seg\u00fan un conjunto de creencias o \u2018leyes\u2019 que nos sirven para entender, predecir y comportarnos en los diversos \u00e1mbitos donde nos movemos (familia, amistades, relaciones amorosas, trabajo, etc.). Pero \u00bfde d\u00f3nde salen?, \u00bfqu\u00e9 pasa cuando el mapa lo \u2018pinta\u2019 un ni\u00f1o? o \u00bfsi quien nos cuenta su mapa \u2018no tiene bien graduada la vista\u2019 y por tanto no ha captado correctamente lo que ha vivido? \u00bfQu\u00e9 sucede si los mapas de las zonas que no conocemos nos los cuenta alguien que no tiene la capacidad de explicarnos bien lo que ha vivido? \u00bfQu\u00e9 pasa si nos habla de una monta\u00f1a un ni\u00f1o que se ha criado en un lugar des\u00e9rtico?, \u00bfser\u00eda verde el color de la monta\u00f1a que nos describe?<\/p>\n<h2>Pensamiento infantil y pensamiento adulto<\/h2>\n<p>Nacemos con una serie de mapas b\u00e1sicos, que constituyen nuestro repertorio de instintos, que nos sirven para funcionar de forma primaria.\u00a0Una caracter\u00edstica muy importante de estos mapas es que se van modificando \u2018sobre la marcha\u2019 en funci\u00f3n de nuestras experiencias y aprendizajes, tanto directos (nuestras vivencias) como indirectos (relatos que nos cuentan los dem\u00e1s sobre las zonas del mapa que no conocemos).<\/p>\n<p>En la\u00a0<b>primera infancia\u00a0<\/b>percibimos el mundo sobre todo a trav\u00e9s de impresiones puramente emocionales, que no podemos guardar en la memoria como lo hacemos en la vida adulta: emoci\u00f3n + pensamiento que lo explique. El motivo es que el sistema nervioso no madura hasta unos a\u00f1os m\u00e1s tarde. As\u00ed, vamos guardando emociones de una manera poco expl\u00edcita, sin muchos apoyos racionales y sin el encuadre l\u00f3gico que permita entender lo que hemos vivido. \u00a0<i>Por ejemplo, sentimos celos porque nuestra madre hace m\u00e1s caso a nuestro hermanito peque\u00f1o y nos sentimos\u00a0abandonados por ella sin poder entender que antes nos cuid\u00f3 a nosotros de la misma manera.<\/i>\u00a0Grabamos entonces impresiones y sensaciones emocionales de lo vivido, aunque aplicamos unos filtros racionales poco elaborados y poco precisos, de forma que muchas veces estas impresiones son pobres o incluso equivocadas.<\/p>\n<h2>La distorsi\u00f3n de los mapas<\/h2>\n<p>En la infancia elaboramos nuestro primer mapa interno de la realidad. Y recordemos que el pensamiento infantil tiene una serie de caracter\u00edsticas diferentes del pensamiento adulto. Si a esto le a\u00f1adimos que son nuestros padres quienes nos describen las partes del mapa que a\u00fan no hemos experimentado y que la imagen con que los elaboramos est\u00e1 muy influenciada por sus propios mapas internos (a su vez, elaborados inicialmente en su primera infancia y por tanto, dise\u00f1ados con sus propias distorsiones)\u00a0<b>podemos ser conscientes de la inexactitud de dichos mapas<\/b>.<\/p>\n<p>Por tanto, nuestro mapa interno est\u00e1 repleto de conceptos b\u00e1sicos -como amor, padre, madre, hermanos, envidia, celos, etc.- que se definen en una gran parte con emociones y en menor medida mediante conceptos racionales pobremente elaborados. <i>Por ejemplo, en edades tempranas aprendemos el concepto de \u2018hombre\u2019, de forma muy mezclada y ligada a nuestro propio padre, primer hombre que conocimos en nuestra infancia.<\/i>\u00a0Por eso vamos elaborando conceptos muy emocionales sobre el mundo, que posteriormente vamos rellenando de matices m\u00e1s racionales, es decir, los vamos \u2018racionalizando\u2019. Pero no olvidemos que,\u00a0<b>al estar el concepto de origen tan te\u00f1ido de emociones primitivas, estas tienden a ser poco elaboradas, y a ser extremas, sencillas y claras, para lo bueno y para lo malo. Este es el origen de la idealizaci\u00f3n de los conceptos \u2018amor absoluto\u2019, \u2018entrega incondicional\u2019, \u2018el bien\u2019, \u2018el mal\u2019.<\/b><\/p>\n<p>En la\u00a0<b>juventud\u00a0<\/b>estamos plet\u00f3ricos de energ\u00eda, f\u00edsica y ps\u00edquica, vivimos \u2018emborrachados\u2019 de nuestra capacidad y hacemos planes para cambiar el mundo \u2018<i>porque puede ser mucho mejor de lo que es\u2019.<\/i>\u00a0Nos embarcamos en el camino para conseguir nuestros \u2018ideales\u2019, que como su nombre indica, est\u00e1n idealizados, basados en lo que deber\u00eda ser, nos gustar\u00eda que fuera o podr\u00eda ser. Inevitablemente, estos ideales se construyen sobre los mapas internos de la infancia, basados en experiencias y conocimientos previos. As\u00ed, las situaciones que vivimos se vinculan f\u00e1cilmente a emociones\u00a0<i>\u00abque ya<\/i>\u00a0<i>hemos sentido en alguna ocasi\u00f3n\u201d,<\/i>\u00a0en esas experiencias primarias de la infancia, y construimos un concepto como el del \u2018amor ideal\u2019, que tendr\u00e1 que ver con ese\u00a0<i>\u00abamor incondicional de nuestra madre, que adivinaba nuestras necesidades incluso sin necesidad de expresarlas<\/i>\u00ab. As\u00ed sucede con muchos otros conceptos como la lealtad, lo bueno, lo malo, el deber, etc.<\/p>\n<p>Y durante unos cuantos a\u00f1os gastamos energ\u00eda en cambiar el mundo sin temor al agotamiento. Pero el tiempo va pasando, de forma que las experiencias nos confrontan con diversos acontecimientos y sucesos que nos muestran c\u00f3mo es la vida en realidad. A lo largo de la\u00a0<b>juventud-madura<\/b>\u00a0vamos recibiendo decepciones, sobre las instituciones, las personas, los grupos o los conceptos de nuestro mapa interno. A pesar de ello, al no haber abandonado nuestro \u2018mapa ideal, todav\u00eda interpretamos que son \u2018malfuncionamientos\u2019, excepciones a la norma, errores de lo que no funciona bien, de modo que nuestro proyecto vital (resumido en el mapa interno) no sufre mella alguna, persistiendo inalterado a pesar de esas excepciones que s\u00f3lo lo confirman.<\/p>\n<h2>Cuestionamiento de nuestros mapas internos<\/h2>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa sin embargo en la\u00a0<b>madurez<\/b>? Que son tantas y tan abrumadoras las decepciones que vamos acumulando que, finalmente, no podemos negar la evidencia y se nos viene abajo el modelo del mundo de nuestros mapas internos. Estos cuestionamientos pueden referirse a diversos aspectos: amigos, pareja, Gobierno, partidos pol\u00edticos, la sociedad, la religi\u00f3n, la justicia\u2026 Cuando solo algunos se ven alterados, hablamos de peque\u00f1as crisis. Pero cuando se generaliza el cuestionamiento de nuestros mapas internos, descubrimos que nuestros pensamientos nos remiten, de una u otra forma, al DUELO por excelencia: el DUELO POR LA PROPIA NATURALEZA DEL SER HUMANO.<\/p>\n<p>Duelo porque pensamos que el ser humano es as\u00ed y no solo la persona que nos ha frustrado. Dolor porque llegamos a pensar que la mayor\u00eda de los seres humanos en esa circunstancia podr\u00edan haberse comportado as\u00ed, <i>e incluso yo tambi\u00e9n<\/i>, porque el ser humano tiene una naturaleza y unas tendencias comunes. \u00a0\u00a0El proceso del duelo de nuestros ideales puede ser frustrante y la rabia puede acompa\u00f1arnos. Adem\u00e1s puede ser triste.\u00a0<i><b>El ser humano no es como hab\u00edamos pensado<\/b>, no es como lo hab\u00edamos imaginado y cre\u00edamos haber \u2018ratificado\u2019 durante a\u00f1os. Descubrimos que ese ser humano, en quien tanto confi\u00e1bamos, tiende a funcionar de unas formas menos altruistas, generosas y honestas de lo que pens\u00e1bamos.<\/i><\/p>\n<h2>La influencia de las emociones infantiles<\/h2>\n<p>Y la explicaci\u00f3n no es necesariamente la maldad del ser humano. En realidad podemos descubrir que gran parte de nuestro comportamiento en realidad est\u00e1 guiado por esas reacciones emocionales que escapan en parte a nuestro control consciente, por estar m\u00e1s ligadas a las primeras relaciones y emociones que aprendimos en nuestra primera infancia, en nuestra familia, y que han fundamentado esos mapas internos de los que habl\u00e1bamos.\u00a0<b>El ser humano est\u00e1 mucho m\u00e1s influenciado por sus experiencias y emociones infantiles de lo que somos capaces de reconocer<\/b>\u00a0(todav\u00eda nos creemos seres puramente racionales y poco emocionales, cuando resulta m\u00e1s acertada la visi\u00f3n exactamente opuesta).<\/p>\n<p>Aprendimos a amar y a sentirnos amados por primera vez en la infancia, con y por nuestros padres y hermanos. Tambi\u00e9n ah\u00ed aprendimos el primer desamor.<\/p>\n<p><i><\/i>\u00a0Cada vez que vivimos un peque\u00f1o conflicto emocional que se parece siquiera lejanamente a otro similar se disparan con frecuencia reacciones emocionales desproporcionadas a la situaci\u00f3n actual, pero que rememoran y actualizan los mapas internos elaborados en la infancia. Y si continuamos buscando una raz\u00f3n para ello, con frecuencia fracasamos en la interpretaci\u00f3n correcta de la situaci\u00f3n o articulamos soluciones que en realidad no solucionan el conflicto que se encuentra en la base.<\/p>\n<p>Paralelamente y tambi\u00e9n en contra de lo que cre\u00edamos, descubrimos que los seres humanos tendemos al ahorro de la \u2018energ\u00eda ps\u00edquica\u2019, a no cambiar nuestros comportamientos por una simple cuesti\u00f3n de eficiencia. Nos negamos a cambiar, no por fastidiar o por vagancia o \u201c<i>porque no me quiere<\/i>\u201d, sino que tendemos a conservar m\u00e1s energ\u00eda y poderla emplear en muchas otras cosas, eludiendo los cambios de forma natural. Esto nos lleva a descubrir que\u00a0<b>somos \u2018conservadores\u2019 a nivel emocional,<\/b>\u00a0porque cualquier cambio genera un gasto energ\u00e9tico mayor y\u00a0 tendemos a desecharlo como primera opci\u00f3n. Esto nos permite entender por qu\u00e9, aunque las cosas podr\u00edan ser mejores, no lo son a pesar de nuestros argumentos racionales para convencer a los dem\u00e1s de los beneficios de \u00a0cambiarlas. En definitiva, es muy dif\u00edcil que consigamos cambiar y que los dem\u00e1s se muevan de donde est\u00e1n, en cualquier direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, una conclusi\u00f3n importante derivada de lo expuesto es que\u00a0<b><i>hay muy pocas cosas que dependan solo de m<\/i>\u00ed<\/b>. La mayor\u00eda dependen tambi\u00e9n de otras personas, no solo de que yo quiera hacer sino tambi\u00e9n de que el resto quiera que cambien en la misma direcci\u00f3n. Y esto es muy dif\u00edcil que ocurra, aunque sea doloroso darse cuenta de ello. As\u00ed, cuando pretendo cambiar las cosas o cambiar a los dem\u00e1s generalmente fracaso, siento frustraci\u00f3n y posiblemente rabia, que me llena y me corroe, aunque quiz\u00e1s tambi\u00e9n me \u2018emborrache\u2019 porque me da energ\u00eda para seguir viviendo y evita que termine en la tristeza (acu\u00e9rdate que hablamos de duelo), que nos aterra a\u00fan m\u00e1s que el odio.<\/p>\n<p>Y \u00bfcu\u00e1l es entonces el camino de la salud emocional?\u00a0<b>El camino sanador de este proceso es tomar contacto con el duelo del ser humano<\/b>; no con los duelos individuales de las personas que me encontr\u00e9 en la edad joven-madura y me decepcionaron, sino de la propia naturaleza del ser humano, la que tiende a ser as\u00ed,\u00a0<i>a la que tendemos yo y todos (tambi\u00e9n mi padre, mi madre, mis hermanos, mis amigos, mi pareja, mis vecinos, mis jefes).<\/i>\u00a0<b>Aceptar\u00a0<\/b>esta naturaleza compartida, resituarme en mis verdaderas necesidades emocionales y en las de los dem\u00e1s. Aceptar al\u00a0<b>otro con sus propias necesidades<\/b>\u00a0y renunciar a la interpretaci\u00f3n egoc\u00e9ntrica de que los dem\u00e1s me quieren hacer da\u00f1o cuando no me dan lo que les pido. Aceptar la\u00a0<b>responsabilidad de mi propia felicidad y cuidado<\/b>, respetando la propia autonom\u00eda de los dem\u00e1s, que no tienen obligaci\u00f3n de hacerme feliz a m\u00ed, sino a ellos mismos.<\/p>\n<p>Terminar finalmente redefiniendo el concepto, indudablemente m\u00e1s aut\u00f3nomo de la autorrealizaci\u00f3n personal, que NO RADICA EN CONSEGUIR CAMBIAR EL MUNDO, sino en LA SATISFACCI\u00d3N DE HABER INTENTADO HACERLO, HABIENDO PUESTO EL GRANITO DE ARENA, QUE CADA UNO S\u00cd TIENE LA CAPACIDAD DE COLOCAR, EN EL PROCESO DE HACER UN MUNDO MEJOR.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"entry-summary\">\nComo continuaci\u00f3n al abordaje del duelo en mi anterior art\u00edculo (Entender el duelo y su tratamiento) quisiera profundizar en otra dimensi\u00f3n del concepto de duelo que convive con nosotros. 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