{"id":63939,"date":"2023-11-20T16:52:57","date_gmt":"2023-11-20T16:52:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.aita-menni.org\/?post_type=articulo&#038;p=63939"},"modified":"2023-11-20T16:53:49","modified_gmt":"2023-11-20T16:53:49","slug":"capacidad-intelectual-limite-olvidada","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/articulo\/capacidad-intelectual-limite-olvidada\/","title":{"rendered":"La capacidad intelectual l\u00edmite, la gran olvidada"},"content":{"rendered":"<h2>\u00bfQu\u00e9 es la capacidad intelectual l\u00edmite?<\/h2>\n<p>La <strong>capacidad intelectual l\u00edmite<\/strong> (CIL) es una entidad poco estudiada en profundidad en comparaci\u00f3n con la discapacidad intelectual (Salvador-Carulla et al., 2013).<\/p>\n<p>El grupo CONFIL (2007) define la capacidad intelectual l\u00edmite como \u201cuna meta-condici\u00f3n de salud que requiere atenci\u00f3n educativa, sociosanitaria y legal espec\u00edfica\u201d, con representaci\u00f3n de alteraciones cognitivas relacionadas con el coeficiente intelectual y trastornos del neurodesarrollo. Se caracteriza por presentar un coeficiente intelectual justo por debajo de la media normativa, que oscila entre 70 y 85, encontr\u00e1ndose por encima de la discapacidad intelectual reconocida, as\u00ed como limitaciones en el \u00e1mbito social, acad\u00e9mico y laboral. No obstante, Artigas-Pallares, Rigau, &amp; Garc\u00eda, 2007 se\u00f1alan que las dificultades que presentan estos sujetos son de menor gravedad que las personas con una discapacidad intelectual.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.aita-menni.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite.png\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-63944\" src=\"https:\/\/www.aita-menni.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite-850x521.png\" alt=\"\" width=\"850\" height=\"521\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite-850x521.png 850w, https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite-425x261.png 425w, https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite-768x471.png 768w, https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite-1536x942.png 1536w, https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Capacidad_intelectual_limite.png 1874w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan manuales cl\u00ednicos, el DSM IV-TR (APA, 2000) describe el diagn\u00f3stico de la capacidad intelectual l\u00edmite dentro del apartado \u201cOtras condiciones que pueden ser foco de atenci\u00f3n cl\u00ednica\u201d. En el manual del CIE 10, lo enmarcan dentro del apartado \u201cs\u00edntomas y signos que afectan a las funciones cognitivas, la percepci\u00f3n, el estado emocional y la conducta\u201d. No obstante, en los \u00faltimos manuales diagn\u00f3sticos, como es el DMS 5 (APA, 2013,) no se reconoce la capacidad intelectual l\u00edmite como una entidad cl\u00ednica, habiendo desaparecido su nombre en todas sus categor\u00edas diagn\u00f3sticas.<\/p>\n<p>Es por ello que, en la actualidad, la CIL no se considera un tipo de discapacidad, aunque durante mucho tiempo ha estado dentro del marco de la discapacidad intelectual, por lo que no se valora como una entidad cl\u00ednica (Karande, Kancan &amp; Kulkarni, 2008).<\/p>\n<p>En la etapa escolar, se ha observado que las personas con capacidad intelectual l\u00edmite son capaces de adquirir los mismos conocimientos que sus iguales, hasta llegar a la secundaria, que es entonces cuando precisan de apoyos (Medina, Marcado, &amp; Garc\u00eda, 2015). Durante esta etapa, adem\u00e1s de las dificultades acad\u00e9micas, pueden presentar una baja autoestima, inseguridad, baja tolerancia a la frustraci\u00f3n y dificultades en el manejo de las funciones ejecutivas, as\u00ed como alteraciones emocionales y conductuales (Atuesta &amp; V\u00e1squez, 2009), dificultando a\u00fan m\u00e1s la adaptaci\u00f3n al medio.<\/p>\n<h2>Identificaci\u00f3n y apoyos individualizados<\/h2>\n<p>Las propias dificultades en la identificaci\u00f3n y diagn\u00f3stico de la capacidad intelectual l\u00edmite influyen en el acceso a los servicios p\u00fablicos, sociales y sanitarios, ya que la mayor\u00eda de los casos pasan desapercibidos. Lo que no se tiene en cuenta es la cantidad de necesidades de apoyo que presentan en el transcurso de la vida (Schalock et al., 2010).<\/p>\n<p>Pese a ello, la CIL es desatendida en el campo de la investigaci\u00f3n y la prestaci\u00f3n de los servicios sociosanitarios (Snell et al. 2009). Es de se\u00f1alar que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no requiere de apoyos en la salud mental, de profesionales en la educaci\u00f3n especial o de apoyos en la red social relacionada con la discapacidad intelectual, sino que precisa de apoyos y servicios especializados para la asociaci\u00f3n de otros problemas.<\/p>\n<p>Las personas con CIL presentan mayor probabilidad de sufrir acoso o abuso ante las dificultades en el manejo de las habilidades sociales, aspecto determinante en los factores emocionales, como puede ser una baja autoestima o autoconcepto, as\u00ed como en la aparici\u00f3n de problemas comportamentales.<\/p>\n<p>El autoconcepto es un aspecto muy importante que influye negativamente en la participaci\u00f3n social. Las personas con una capacidad intelectual l\u00edmite no reconocida tienden a ocultar sus limitaciones intentando dar una imagen de \u00abnormalidad\u00bb, con la intenci\u00f3n de evitar el estigma social. Todo ello puede conllevar encubrir o impedir las necesidades de apoyo, dificultando a su vez el acceso a los servicios sociosanitarios.<\/p>\n<p>Existen algunos estudios sobre la prevalencia de la capacidad intelectual l\u00edmite en poblaci\u00f3n general y, en casos de trastornos mentales, en la comorbilidad y riesgo psicopatol\u00f3gico, la asociaci\u00f3n con trastornos del neurodesarrollo y pron\u00f3sticos evolutivos, as\u00ed como escalas de valoraci\u00f3n y eficacia de tratamiento. Artigas et al. (2007) llev\u00f3 a cabo un estudio donde hall\u00f3 que las personas con CIL presentaban una alta incidencia de trastornos mentales asociados, de los cuales solamente el 3,4% de los casos no presentaban ning\u00fan diagn\u00f3stico del eje I del DSM. Asimismo, pudo observar que tanto los factores sociales como los emocionales son determinantes en el desarrollo de problemas psicopatol\u00f3gicos y en la capacidad de aprendizaje, pudi\u00e9ndose considerar la CIL un factor de riesgo que aumenta la vulnerabilidad de la adquisici\u00f3n de trastornos mentales.<\/p>\n<h2>Comorbilidad con trastornos mentales<\/h2>\n<p>Son varias las barreras que tienen que afrontar las personas con capacidad intelectual l\u00edmite, como:<\/p>\n<ul>\n<li>adquisici\u00f3n de habilidades acad\u00e9micas<\/li>\n<li>fracaso escolar<\/li>\n<li>dificultades de conducta adaptativa<\/li>\n<li>dificultades en el manejo de las habilidades sociales<\/li>\n<li>problemas de salud mental<\/li>\n<\/ul>\n<p>Al menos un 25% de las personas con CIL presentan sintomatolog\u00eda psiqui\u00e1trica concomitante (Koller, 1983; Rutter, 1970; Gostason, 1985) en forma de trastornos de comportamiento y trastornos del estado del \u00e1nimo como la depresi\u00f3n o la ansiedad, as\u00ed como patolog\u00edas por abuso de sustancias (Dekker et al., 2003), trastornos neur\u00f3ticos y trastornos de personalidad (Hassiotis et al. 2008).<br \/>\nVan-Steensel, Bogels y Perrin (2011), en un estudio realizado con personas con trastornos del espectro autista y personas con un coeficiente intelectual entre 70 y 87, se\u00f1alaron que la presencia de trastornos de ansiedad aumentaba considerablemente. Por su parte, Green, Berkouits y Baker (2015), demostraron que los ni\u00f1os y ni\u00f1as con capacidad intelectual l\u00edmite presentan mayores cotas de ansiedad durante toda su vida.<\/p>\n<p>En un estudio realizado por Hassiotis (2008) a m\u00e1s de 8.000 sujetos, de los cuales el 12% de los casos presentaban CIL, se demostr\u00f3 que sufren mayores problemas neur\u00f3ticos, de abuso de sustancias y de personalidad, adem\u00e1s de mayores limitaciones en la capacidad de adaptaci\u00f3n y en el manejo de las habilidades sociales, en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n normal. De igual modo, se\u00f1al\u00f3 que estos sujetos reciben m\u00e1s tratamientos farmacol\u00f3gicos y atenci\u00f3n de servicios m\u00e9dicos, cuando se les compara con las personas sin coeficienteintelectual l\u00edmite.<\/p>\n<p>Puerta (2022) realiz\u00f3 un estudio en Colombia, en el que encontr\u00f3 que un 32,1% de la poblaci\u00f3n con CIL presentaba problemas de comportamiento que han requerido de medidas judiciales. Seg\u00fan un estudio llevado a cabo por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, adem\u00e1s de presentar dificultades en el manejo de las habilidades sociales, presentan mayor riesgo de conductas socialmente inapropiadas o delictivas (Huete, Pallero, &amp; Petisco, 2015).<\/p>\n<p>Cabe destacar que, debido a las alteraciones cl\u00ednicas, emocionales y conductuales presentadas por estos sujetos, es necesario que se les preste atenci\u00f3n y se lleve a cabo un seguimiento del caso desde servicios sociosanitarios (Emerson et al., 2010).<\/p>\n<p>Cierto es que las personas con capacidad intelectual l\u00edmite se encuentran con varias barreras sociales durante su ciclo vital, dependiendo de la etapa evolutiva. Entre todas las mencionadas anteriormente, tienen mayores dificultades para acceder al mundo laboral, ya sea en la b\u00fasqueda como en el mantenimiento, (Peltopuro, Ahonen, Kaartienen, Sepp\u00e4la &amp; N\u00e4rhi, 2014), por la falta de formaci\u00f3n, dificultades cognitivas relacionadas con las funciones ejecutivas (Artigas et al. 2007), por la comorbilidad con enfermedades mentales, y limitaciones en las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, al ser excluidos de la red de salud mental ante la falta de diagn\u00f3stico cl\u00ednico o diagn\u00f3stico de discapacidad intelectual, no se les reconoce ning\u00fan derecho a aportaci\u00f3n econ\u00f3mica relacionada con la discapacidad. Y en caso de ser reconocido, obtienen porcentajes inferiores al 33%, por lo que no pueden beneficiarse de recursos econ\u00f3micos ni sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"entry-summary\">\nEl art\u00edculo aborda la capacidad intelectual l\u00edmite (CIL), una entidad menos estudiada en comparaci\u00f3n con la discapacidad intelectual. La CIL se caracteriza por un coeficiente intelectual justo por debajo de la media (70-85). No se considera oficialmente una discapacidad, por lo que las personas con CIL encuentran dificultades en la identificaci\u00f3n y diagn\u00f3stico. Durante la etapa escolar, pueden adquirir conocimientos similares a sus iguales, pero requieren apoyo en secundaria. Presentan mayor riesgo de sufrir acoso, baja autoestima y problemas de salud mental. Adem\u00e1s, las personas con CIL se enfrentan a barreras en la adquisici\u00f3n de habilidades acad\u00e9micas y en el \u00e1mbito laboral, as\u00ed como a un acceso limitado a recursos sociales y econ\u00f3micos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":64045,"menu_order":0,"template":"","format":"standard","categories":[646,1036],"tags":[],"linea-asistencial":[982],"class_list":["post-63939","articulo","type-articulo","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-aita-menni","category-conocimiento","linea-asistencial-2-discapacidad-intelectual","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/63939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63939"},{"taxonomy":"linea-asistencial","embeddable":true,"href":"https:\/\/ospitalarioakfundazioaeuskadi.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/linea-asistencial?post=63939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}