Trabajamos en la prevención del suicidio
Psiquiatra. Jefa clínica. Unidad de Media Estancia. Ospitalarioak Fundazioa Euskadi.
Nuestra psiquiatra subraya la importancia de la prevención ante un aumento de los casos a nivel mundial, así como el papel crucial del sistema sanitario en la detección del riesgo de suicidio —que a menudo pasa desapercibido— y su abordaje. Destaca asimismo la enfermedad mental como factor de riesgo de la conducta suicida.

El suicidio se puede prevenir. Nuevamente lo han recordado la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 10 de septiembre, con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En torno a esta fecha y a la del 17 de septiembre, Día Mundial de la Seguridad del Paciente, queremos recordar que en Hermanas Hospitalarias Aita Menni trabajamos en este empeño, intrínseco a nuestra labor asistencial.
De acuerdo a las directrices del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, nuestro Plan de Seguridad del Paciente, un modelo propio de gestión de la seguridad de las personas que atendemos —particularizado para pacientes de Salud Mental, Discapacidad Intelectual, Daño Cerebral y Persona Mayor y que contempla una visión integral de la seguridad: física, psicológica, emocional y jurídica—, incluye un protocolo de abordaje del riesgo de suicidio, la gestión de los incidentes de seguridad asociados y la formación continua en este ámbito, incluyendo el tratamiento de casos mediante sesiones clínicas.
La conducta suicida y su prevención ha sido recogida como aspecto prioritario en distintas estrategias y líneas de actuación en salud en Euskadi. Según recoge la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza, a la que se incorpora una línea de acción para la prevención del suicidio, “el suicidio es la primera causa de muerte no natural en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV), duplicando las muertes anuales por accidente de tráfico con un promedio de 173 muertes al año”. El documento destaca que la evidencia indica que, con enfoques multidisciplinares, puede prevenirse hasta un 30% de los suicidios y que el sistema sanitario es uno de los ámbitos en los que la prevención ha demostrado mejores resultados, ya que muchas de las intervenciones preventivas más eficaces se desarrollan desde este entorno. La razón estriba en que las personas que se suicidan son frecuentadoras del sistema sanitario y en que contactan con diferentes servicios y especialidades en las semanas previas al suicidio.
Epidemiología
Y es que existe una estrecha relación entre el suicidio y la enfermedad, tanto mental como física. Alrededor de un 90% de las personas que se quitan la vida tiene un trastorno mental y hasta un 60%, algún tipo de patología física.
Datos epidemiológicos recientes muestran un aumento de los suicidios. La media mundial, si nos basamos en cifras de la OMS, podría rondar los 9 casos anuales por cada 100.000 habitantes (7,6 en 2018; 8,45 en 2021). Cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan que el número de muertes por suicidio en 2022 en España fue de 4.097, lo que supuso un aumento del 2,3% respecto al año anterior. El número de suicidios en menores de 20 años fue de 84, frente a los 75 de 2021.
La estadística recoge que el suicidio es la primera causa de muerte externa desde 2008. Tres de cada cuatro personas que se suicidan son hombres, si bien se producen más intentos en mujeres. El 50% de las personas que se suicidan tienen entre 40-65 años, el 30% son mayores de 65 y un 5% de las muertes por suicidio se registran entre los 10 y los 24 años de edad.
Detección del riesgo
Más allá de preguntarnos las razones de este incremento, desde estas líneas queremos realizar una llamada de atención: el riesgo de suicidio pasa con frecuencia desapercibido.
Conociendo este hecho objetivo, por nuestra experiencia y a tenor de los resultados tras la aplicación de nuestro protocolo, sabemos, por ejemplo, que al menos una de cada cuatro personas hospitalizadas en nuestra Unidad de Media Estancia (UME) del Hospital Aita Menni ha tenido como factor determinante de ingreso el riesgo suicida.
En nuestra Unidad de Media Estancia atendemos a personas con trastornos mentales graves que requieren hospitalización por persistencia de clínica severa a pesar de tratamiento psiquiátrico ambulatorio, e incluso tras ingresos hospitalarios en unidad de agudos.
Trastorno mental y riesgo
No solo las personas con problemas de salud mental se suicidan; sin embargo, sabemos que existe un trastorno mental asociado al 90% de los suicidios. Por tanto, hemos de estar especialmente vigilantes ante:
- Depresión.
- Trastorno bipolar.
- Trastornos psicóticos/esquizofrenia.
- Trastornos por uso de sustancias.
- Trastornos de personalidad (límite).
- Trastornos por ansiedad.
- Trastornos de control de impulsos.
Así, podemos afirmar que cualquier trastorno mental es un factor de riesgo, que aumenta en combinación con un trastorno por uso de sustancias (TUS).
Factores relevantes como indicadores de riesgo
Por otro lado, también tenemos muchos indicadores que nos ayudan en la detección. Por la evidencia disponible y la práctica clínica, podemos afirmar que los factores de riesgo pueden manifestarse clínicamente de diversas formas. Algunas de ellas se consideran signos de alerta:
- Conducta: intentos previos. Se estima que se producen 20 intentos por cada suicidio, que la mitad de quienes lo intentan repiten y que el 10% lo acaban consumando.
- Ideas, deseo de muerte/suicidio.
- Planes de suicidio.
- Desesperanza, culpa, anhedonia.
- Impulsividad.
- Agitación, elevada ansiedad.
- Síntomas psicóticos: delirios/alucinaciones.
La ausencia de datos válidos y fiables sobre la conducta suicida en nuestro entorno es una realidad. A pesar de los esfuerzos de las instituciones sanitarias ante la conducta suicida, la información sobre las tentativas de suicidio es una de las áreas en las que existen mayores lagunas en el conocimiento.
Hay que estar “ojo avizor” a la confluencia de otros factores como:
- Consumo habitual alcohol/drogas.
- Inicio reciente del trastorno.
- Alta hospitalaria reciente.
- Cambios recientes de terapeuta/tratamiento.
- Mala adherencia al tratamiento.
- Insatisfacción con la atención sanitaria.
- Antecedentes familiares o conducta suicida en entorno.
- Estresores ambientales, cambios vitales.
- Factores psicosociales: soledad, desempleo…
- Salud física: patologías crónicas.
- Ciertos rasgos de personalidad.
Hay factores que pueden ser contribuyentes a un incremento del riesgo:
- La presencia de clínica psicótica.
- La realización de una tentativa violenta o potencialmente letal.
- La toma de medidas que evitaran un posible rescate.
- La existencia de un plan persistente y repetitivo.
- El empeoramiento clínico.
- Un limitado apoyo familiar o social.
- La existencia de clínica de agitación, conducta impulsiva, pobre capacidad de juicio, trastorno de etiología tóxica o metabólica.
Abordaje individual del riesgo
En el contexto de la hospitalización de media y larga estancia, nuestro esfuerzo se centra en la detección del riesgo de los pacientes ingresados y la aplicación de medidas y prácticas efectivas para su reducción, de acuerdo con un protocolo específico.
Junto a esto, cualquier intento de suicidio, en sus diferentes manifestaciones, y por supuesto, un acto autolítico, son tratados dentro de nuestro sistema de gestión de incidentes de seguridad, dando lugar al correspondiente análisis y aprendizaje derivado.
Siempre con el objetivo de mejorar la atención que prestamos a estas personas, nuestro programa individual de prevención y atención específica para pacientes en riesgo de suicidio trata de implementar prácticas efectivas para evaluar y tratar de reducir el grado de riesgo, con una implicación de todo el equipo terapéutico.
El entorno sanitario ha de ser un entorno protector. Dentro de este ámbito, es importante identificar cuáles son los factores protectores para la persona en riesgo de suicidio a los que hacíamos referencia y definir un conjunto de medidas específicas adaptadas a esa persona en concreto.
Además del tratamiento efectivo del trastorno mental subyacente, la supervisión estrecha y la vigilancia de signos de alerta, es importante abordar aspectos vitales que funcionan como factores de protección:
- Elementos disuasorios.
- Responsabilidades.
- Apoyo familiar o social.
- Actividades ocio, disfrute.
- Proyectos /planes de futuro.
- Creencias religiosas.
Las intervenciones psicosociales son una herramienta especialmente relevante.
En cualquier caso, a modo de resumen, para la prevención del acto suicida en general destacamos:
- Importancia de la alianza terapéutica: favorecer la comunicación. Que la persona que tiene ideas suicidas sepa expresarlas, qué hacer, a quién acudir y pedir ayuda. Hablar es prevenir.
- Que el equipo terapéutico sea capaz de identificar, transmitir y analizar el riesgo: conducta, ideación, deseo, plan.
- Observar desencadenantes, eventos centinela, síntomas diana, consecuencias del acto.
- Tener en cuenta el riesgo de suicidio en el tratamiento del trastorno mental: psicopatología, TUS.
- Explorar otros factores agravantes: somáticos, sociales, familiares.
- Identificar y favorecer los factores protectores.
- Planificar acciones de sensibilización e información para reducir efectos adversos evitables, entre ellos las alertas de atención sobre el potencial riesgo suicida o de autoagresión.
Plan de seguridad
Conocemos las dificultades para aplicar prácticas preventivas. Por ello, hemos puesto en marcha mecanismos que posibilitan la recogida y análisis de información, como un registro de tentativas asociado al sistema de notificación de incidentes.
El protocolo de riesgo suicida cubre, de forma coordinada entre todos los agentes implicados, las distintas fases del proceso asistencial: evaluación del riesgo, abordaje, seguimiento estrecho a nivel individual y por parte de todo el equipo asistencial.
Para reforzarlo se realizan actividades formativas, mediante cursos de formación, sesiones clínicas de caso único etc., con el objetivo de sensibilizar y capacitar en la toma de decisiones a los equipos profesionales de todas las unidades de Hermanas Hospitalarias Aita Menni para ayudar a prevenir el suicidio en nuestros pacientes.
Porque no podemos estar más de acuerdo con el lema del día Mundial de la Prevención del suicidio: “Crear esperanza a través de la acción”, es precisa una acción colectiva para abordar este problema. El personal sanitario, las administraciones públicas, las asociaciones, pero también familia, amistades, educadores… podemos promover buenas prácticas y trabajar codo a codo para prevenir el suicidio. Por nuestra parte, seguiremos incidiendo en la prevención y abordaje de la persona en riesgo y en la vigilancia epidemiológica.
Información útil
- Osakidetza dispone de una página web (Osasun Eskola) sobre prevención de suicidio con información útil.
- Enlace de descarga a Mi plan de seguridad.
- «Llama a la vida», la línea 024 de atención a la conducta suicida.
- Teléfono de la Esperanza: 717 003 717.
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